Hace 18 años nació en mi corazón el deseo de tener un negocio propio. Todo inició con un pequeño local dedicado a un servicio de cyber, pero siempre con la visión de crecer y ofrecer más. En ese proceso, adquirí préstamos con otras entidades, pero lamentablemente la información que me brindaban no coincidía con los resultados, lo que afectaba mis finanzas, ya que obtenía menos de lo esperado para invertir y mejorar mi negocio. Como todo emprendimiento, el inicio fue difícil.

Hace 13 años, específicamente en el 2012, conocí a FAMA gracias a un promotor que entregaba volantes casa a casa. Desde ese momento comenzó una nueva etapa: recibí apoyo, transparencia y un servicio totalmente distinto. Gracias a Dios y al financiamiento obtenido, logré ampliar mi local, mejorar la infraestructura y ofrecer nuevos servicios como librería, área de tecnología y taller de electrónica.

Agradezco el apoyo, la confianza y la calidad de atención brindada por FAMA. Sin duda, son una institución confiable y amable. Incluso he recomendado a otras personas para que también tengan la oportunidad de hacer crecer sus negocios y cumplir sus proyectos.