En el 2021 decidí iniciar mi emprendimiento de librería. Aunque mi capital era limitado y no pude comprar todo lo necesario, comencé con lo básico. Al inicio atendía principalmente a niños que buscaban artículos esenciales como cuadernos, borradores y lápices. Luego llegó diciembre y necesitaba introducir nueva mercadería, ya que se acercaba la temporada escolar. Busqué alternativas de financiamiento, pero como muchos saben, los bancos no suelen prestar a emprendedores, ya que buscan personas con salario fijo. Fue entonces cuando unos conocidos me recomendaron FAMA. A diferencia de otras instituciones que ofrecían préstamos con tasas altas, FAMA me brindó una opción accesible y con mejores condiciones.

Solicité el crédito, me atendieron con amabilidad y me explicaron todo el proceso. Hoy, después de dos años de ser parte de FAMA, mi emprendimiento ha crecido: pude invertir más capital, adquirir maquinaria y ahora cuento con clientes fieles y gran demanda.